Arte en pleno tramo binacional – Frontera Plus

Arte en pleno tramo binacional

El artista, mediante pinceladas, hizo de su historia personal, una realidad nacional, que traspasa fronteras


Por Jonathan Maldonado

Darío Rodríguez, artista plástico cucuteño, se trasladó al puente internacional Simón Bolívar, lado colombiano, con sus pinceles y lienzo para convertir su historia personal  en arte binacional transfronterizo.

En la pintura, refleja a los niños migrantes mediante la figura de una niña parada en pleno tramo binacional, con las montañas y el cielo de fondo y, al mismo tiempo, como testigos de una migración que realizó al lado de su madre.

La obra, según el autor representa el anhelo del retorno.

Se trata de la hija del artista, Lucía Antonella Rodríguez Campos, quien cuando contaba con apenas dos años de edad, abandonó su ciudad natal, Rubio, para entregarse al éxodo, en compañía de su madre.

«Aquí, en este lugar, donde ha habido acontecimientos históricos para los dos países; es un lugar emblemático, donde han surgido una gran cantidad de eventos: tristeza, angustia, pero, al mismo tiempo, esperanza; esta es la esperanza de que miles de niños retornen a su país», recalcó.

En el cuadro, el creador no quiso mostrar la reacción que había, en ese instante, en el rostro de la infante. «Es una imagen difusa, pues al momento de cruzar el puente internacional Simón Bolívar, se hallaba en un lugar donde no se crió», aclaró.

En la actualidad, la niña raya los seis años. «Ella nació en el hospital Padre Justo, en el municipio Junín», enfatizó con la voz algo entrecortada, pues se trata de su hija, a quien, por varios años, no ha vuelto a ver, a abrazar con el amor de padre.

«Consideramos que con la apertura de frontera pueda mejorar las relaciones entre los dos países. Sí es posible», subrayó mientas describía la perspectiva de fondo que tiene el cuadro, donde se observa caminando a la niña, quien sin estar muy consciente, se despedía de su patria.

«Hay un momento en el que ella, mi hija, se detiene. Es allí donde quiero plasmar la obra de arte. Las obras de arte trascienden al igual que una fotografía», manifestó para luego reiterar el plano general enmarcado en las montañas, nubes y el resplandor del sol.

Pese a la nostalgia que lo embarga por no tener a su pequeña cerca, quiere que la obra esté abrazada por la esperanza, la cual les garantizará el retorno a sus raíces.

Darío Rodríguez, como muchos cucuteños, tiene lazos muy estrechos con Venezuela. «Mi ‘nono’ era venezolano. Somos, sin duda, países hermanos», acotó, al tiempo que indicó que la obra, quizá, la termine este martes, si no, otro día, «así somos los artistas», señaló.

Antes de despedirse soltó una frase cargada de optimismo: «tal vez, la próxima semana, hay una reapertura de frontera. Hay que tener fe, amigo».