«Asesores» cobran vida en la zona fronteriza – Frontera Plus

«Asesores» cobran vida en la zona fronteriza

Se pueden ver en La Parada, en la terminal de San Antonio o en las cercanías a la avenida Venezuela. Están por todos lados.

Jonathan Maldonado

 

Los llamados «asesores» pululan en la frontera. Tanto del lado venezolano, como del colombiano, se les observa a la expectativa de que arribe algún viajero para ofrecerle sus servicios.

En La Parada se instalan en la vía principal y en las cercanías del puente. Otro grupo, también nutrido, está en la terminal de San Antonio del Táchira y en las adyacencias de la avenida Venezuela.

«Le tengo su pasaje para Maracay, amigo», soltó Yeison a dos viajeros que regresaban a Venezuela y estaban descansando sus humanidades en una de las islas de la autopista.

Ellos pasan, observan, y donde hay maletas se acercan a entablar conversación con las personas. «Hasta Maracay, el pasaje vale 60 dólares por persona. Se hace transbordo en San Cristóbal o Abejales», dijo.

Yeison, con más de cinco años en la frontera, se ha desempeñado en varios oficios informales, pero el de «asesor» ha sido el más frecuente.

«Yo los embarco en la avenida Venezuela. No tienen que ir hasta el terminal. De la avenida salen a San Cristóbal, para que hagan el transbordo hasta la ciudad de Maracay», prosiguió en busca de persuadir a la joven pareja, con su hijo.

«¿No hay forma de salir directo, sin hacer transbordo?», preguntó la pareja a Yeison, quien respondió con un «también te lo tengo».

«Ese sale en 70 dólares por puesto»,  resaltó el joven «asesor», como ellos mismos se califican al momento de presentarse frente a cualquier cliente u otra persona.

Aunque los precios los establecen en dólares, también pueden pagar el equivalente en pesos, si así lo desea el cliente. «Aquí recibimos cualquier moneda, mientras no sean bolívares», sentenció.

Estos grupos también abordan a las personas que van migrando. Los servicios incluyen «guiarlos» para lo referente al sello del pasaporte o conseguirles el pasaje hacia alguna ciudad neogranadina o fuera de Colombia.

Algunos viajeros los eluden; otros aceptan sus servicios, sobre todo cuando desconocen el movimiento de la zona fronteriza. «Nosotros también guiamos a la gente por las trochas, cuando no pueden pasar el puente», acotó Yeison.

Yeison es de Valencia, y raya en los 25 años. Cuando arribó a la frontera, a probar suerte en el mundo informal, contaba apenas con 20 años. «Ya me acostumbré a este ritmo», resaltó.