Centenito en zozobra por las lluvias – Frontera Plus

Centenito en zozobra por las lluvias

El sector fronterizo clama por la canalización de la quebrada Seca


Por Jonathan Maldonado

Las recientes lluvias en frontera despertaron la zozobra y temor en los residentes de Centenito, sector de San Antonio del Táchira, ubicado muy cerca a la quebrada Seca.

La casa de Mary Duarte se vio afectada por el desbordamiento de la quebrada el pasado jueves, en horas de la noche. El barro aún está fresco en la sala y cuartos en donde habita con sus cuatro hijos. Perdió varios enseres.

«Es imposible vivir con mis hijos así. Logré salvar un poco de mis utensilios y enseres. Un colchón resistió porque mi hijo pudo montarlo encima de un tanque», narró la ciudadana mientras instaba a las autoridades a constatar lo sucedido.

Duarte es madre soltera y clama a las autoridades regionales y municipales una pronta solución. «Una colaboración por parte de ellos no caería mal. Es muy angustiante vivir de esta manera», apuntó.

Según los vecinos, la falta de mantenimiento y canalización del afluente hace que, en tiempos de precipitaciones, se desborde con facilidad.

Luis Salcedo leva más de 15 años en la zona y aprovechó la oportunidad para dirigirse a alcaldesa. «Más arriba sí limpiaron y canalizaron, pero acá nos tienen olvidados. Solo vienen en tiempos de votos», lamentó.

Los hogares de Rosa Aguana y Eber Silva también se vieron invadidos por el barro arrastrado por la furia de la Seca. Temen que otro aguacero perjudique aún más sus viviendas.

«Nosotros estábamos durmiendo cuando la quebrada creció y el agua empezó a meterse. Fue muy fuerte», remarcó Silva. «Una buena parte de la ropa de mi niño se perdió», acotó, entretanto, Aguana.

La cocina a leña que armó la familia Guerrero a causa de la falta de gas, no pasó desapercibida ante el lado iracundo de la naturaleza. «Ya no podemos hacer nada. Estamos de brazos cruzados», acotaron.

Los afectados fueron insistentes en el llamado a las autoridades, pues son muchos los niños que habitan en el sector y, en la actualidad, se sienten desamparados, desprotegidos.

«Lo que esperamos es una ayuda de la alcaldesa o de cualquier otra autoridad. Esto no es una burla ni es mentira. Lo que vivimos acá, el pasado jueves, fue horrible, y no es la primera vez que pasa», manifestó aún consternado el joven de 20 años, Deiver Ballestas.

La solución, de acuerdo con los habitantes, no es tan difícil. Ellos están dispuestos a colaborar con la comida de los obreros que manejen la máquina para la limpieza y canalización de la quebrada.

Además, esperan que sus mandatarios acudan al sector y verifiquen los daños causados por la quebrada… Muchos requieren la reposición de varios enseres.