Dólares y pesos: las monedas que mueven a un terminal que sigue sin cobrar vida – Frontera Plus

Dólares y pesos: las monedas que mueven a un terminal que sigue sin cobrar vida

Jonathan Maldonado

Conductores del puerto de la frontera aseguran que la piratería los tiene truncados

Cuando se entra al terminal de pasajeros de San Antonio del Táchira, el visitante puede divisar, a mano derecha, los cubículos para las ventas de pasajes extraurbanos.

Aunque el expreso no es abordado en las instalaciones del puerto de la frontera, el usuario puede comprar el pasaje dentro de las instalaciones. Inclusive, le cuadran el carro, ya sea por puesto o buseta, que lo lleva desde el puerto del municipio Bolívar hasta el terminal de San Cristóbal, donde hace el trasbordo.

Los precios de los pasajes están estipulados en dólares. Las fachadas de los cubículos lo dejan por sentado. Allí pegan los carteles con los precios hacia destinos como Puerto La Cruz, Caracas, Valencia y otros ciudades. «Si la persona no tiene dólares se le hace el equivalente en pesos», aseveró una fuente consultada.

Los bolívares no se nombran. Es una moneda que no se maneja en físico en la zona de frontera. «Caracas – Charallave, 45 dólares; Maracay, Valencia y Barquisimeto, 40 dólares. Para Puerto La Cruz sale en 60», reza el cartel de uno de los puntos de venta.

Ya cuando el usuario va a tomar una buseta o carro por puesto hacia la capital del estado Táchira, los precios se manejan en pesos. «Para San Cristóbal, en carro por puesto, vale 20.00 pesos, mientas que en buseta cuesta 15.000. Si lleva exceso de equipaje, en ambos servicios, le cobran de más», apuntó la fuente.

Los conductores de busetas y carros cinco puestos, consultados este martes por el equipo reporteril de La Nación, resaltaron que el escenario no ha avanzado, pues la piratería, a su juicio, sigue afectándolos.

«Seguimos encerrados mientras en las calles los piratas y taxistas hacen lo que mejor les parece», indicó uno de los transportistas abordados. «En 5 de Julio deberían tener mayor control. Con la exigencia del listín sería fácil identificarlos. Pero no lo hacen», dijo.

Lamentó que solo cuando hay operativos es el único momento en que los conductores ven que sus carros se llenan rápidamente en el terminal. «De resto, duramos horas para que salga un vehículo».

De las 11 líneas de carros cinco puestos que hay para San Cristóbal, por día, solo salen entre seis a ocho carros por línea. «Eso es muy poco para la cantidad de conductores que hacemos vida en el terminal», argumentó.

Otro punto esbozado por los transportistas es el hecho de tener que descargar a los pasajeros dentro del terminal. «En estos días, una pasajera, sin entender nuestra situación, pidió que la dejaran en el cementerio. Al decirle que no podía, abrió la puerta del carro y, por seguridad, tuve que detenerme», recalcó.

El conductor formal paga el listín, la fumigación del vehículo, a la policía y al que llena la listín. «En la suma de todos esos pagos se nos va lo de un pasaje, mientras el conductor de calle solo paga 5.000 pesos en el 5 de Julio», refirió.

Hay ocasiones en las que algunos conductores formales se arriesgan a cargar afuera, pues es la manera de obtener un viaje, sin esperar tantas horas dentro del terminal de la frontera.

Vendedores afectados

Los vendedores que hacen vida dentro del terminal también se ven perjudicados con la baja presencia de usuarios. «Las rutas alimentadores traen a un grupo, pero hay otro, aún más grande, que toma los servicios en las adyacencias a la avenida Venezuela», denunciaron.

Esta cadena ha incrementado el malestar entre quienes, a diario, van a trabajar al puerto de San Antonio del Táchira, considerado, por mucho tiempo, como el más importante del país por la movilidad que registraba y por la renovación de sus instalaciones.

«La ventas no terminan de dispararse, ya que el usuario que llega aún es poco», expresaron los vendedores con puesto dentro de las instalaciones del terminal.

Aunado a esto, sigue restringido a la frontera el ingreso y salida de rutas extraurbanas, una limitante para muchos pasajeros que desearían no hacer transbordo, pues implica un gasto adicional que se pudieran ahorrar si las autoridades reactivaran el servicio.

El terminal sigue sin movimiento.