EDICIÓN FRONTERA | Érase una vez el Patinódromo – Frontera Plus

EDICIÓN FRONTERA | Érase una vez el Patinódromo

La mayoría de las áreas no cuentan con iluminación debido a los constantes robos del cableado. En días recientes se registró uno, elevando a 99 % los puntos que están sin electricidad  

EL DATO

Los representantes y entrenadores planean hacer vendimias para recoger fondos que permitan frenar en algo el deterioro de las instalaciones.

DE INTERÉS

Las noches solían ser usadas por los patinadores para practicar, pero ante la oscuridad que reina se vieron obligados a cambiar de horario.


Por Jonathan Maldonado

el Complejo Deportivo Simón Bolívar, en San Antonio del Táchira, que alberga la pista de patinaje, canchas con grama natural, sintética y de tenis, ha sido desmantelado casi en su totalidad: el cableado eléctrico fue hurtado, dejando sin iluminación la mayoría de sus áreas; los baños, además de la basura que albergan, fueron despojados de sus lavamanos y pocetas, mientras que en el área del tanque de agua, las motobombas brillan por su ausencia.

Solo basta con caminar por sus instalaciones para certificar cada palabra. En las dos canchas sintéticas, los niños que practican fútbol están más concentrados en esquivar los huecos que en manejar la pelota; aun así, sus padres no dejan de llevarlos para que su entrenamiento avance, pese a las precariedades.

La desidia se apoderó de tan importante complejo (Foto/Jonathan Maldonado).

El área de grama natural también quedó en el olvido, pues el tanque que se había construido para el mantenimiento de la misma ya no cuenta con la manguera ni las motobombas, que en el pasado permitían llevar a cabo el trabajo. En ese espacio, lo que reina ahora es la maleza y los desechos sólidos.

Así está el rostro de un símbolo que representaba orgullo para sus habitantes; era una especie de taza de oro, que la crisis país no ha perdonado y que, en su época dorada, vio nacer a grandes estrellas del patinaje, como Edicsa Parra, cuya pista fue bautizada en su honor; William Rojas, Humberto Ibáñez, entre otros.

«No hay políticas deportivas»

Gonzalo Delgado, presidente de la Asociación de Patinadores del estado Táchira, lamentó que el complejo deportivo no cuente con políticas que garanticen su mantenimiento. «Se administra de acuerdo con los criterios de la autoridad de turno. No se reúnen con la dirigencia deportiva, ni se le da la importancia que debe tener el deporte, cuyo interés es social. Allí radica el mal uso», argumentó.

Delgado tiene más de 36 años como entrenador y ha sido testigo de la involución de las instalaciones. Como doliente, insistió en la necesidad de obtener fórmulas que permitan la autosustentabilidad del complejo. «Es mentira que el alcalde posee los recursos para el rescate de estos espacios», dijo.

Antaño, la pista de patinaje, que ha logrado resistir por la colaboración de los representantes, poseía seis clubes. En la actualidad, según el entrenador, hay solo dos, e integran a 160 talentos, con edades comprendidas entre los tres a 18 años.

Entretanto, Hugo Hernández, exadministrador del complejo deportivo, denunció que por aceptar una pintura para la reparación de la pista, y que fue donada por la gobernadora Laidy Gómez, lo sacaron de su cargo. «Caprichos políticos del alcalde, Willian Gómez, porque recibí la donación de la Gobernación», reiteró.

«Los cables de electricidad fueron desmantelados en un 99 %. El alcalde nunca le ha puesto el ojo al Patinódromo», puntualizó Hernández, al tiempo que culpabilizó a funcionarios del Ejército de haberse apropiado de lo ajeno. «Cuando estuvieron en las instalaciones, ellos contribuyeron a que muchas cosas desaparecieran», aseguró.

Ante las precarias condiciones de las áreas deportivas, enfatizó, ya el complejo no es visto con buenos ojos para competencias nacionales e internacionales. «Nuestra pista sigue siendo una de las mejores de Latinoamérica», soltó, henchido de orgullo.


Dolientes con historia

Esperanza Valencia, de 50 años, lleva varios lustros frecuentando el Patinódromo. Por 12 años lo hizo para acompañar a su hija en patinaje; ahora lleva a su nieto a prácticas de fútbol. «Antiguamente era muy bonito, pero nadie le quiere meter mano para rescatarlo», manifestó.

Esos recuerdos la hacen extrañar las competiciones que se llevaban a cabo, bajo el amparo de unos espacios con vigilancia, buena iluminación y con baños en funcionamiento. «Ahora es un sitio deportivo casi fantasma», sentenció.

Aprovechó la oportunidad para hacer un llamado a las autoridades locales y regionales, con el fin de que miren de cerca la problemática y planteen soluciones. «Deben hacerlo por los niños. Ellos son el futuro», recordó.

Daniel Cárdenas (Foto/Jonathan Maldonado)

De la misma tesis parte Daniel Cárdenas, de 53 años, quien lleva a su hijo de 9 años a las prácticas de patinaje. «El principal inconveniente que hemos tenido es con el mantenimiento de la infraestructura. Tenemos graves problemas con el agua, la electricidad y la delincuencia», detalló.

«Hay niños que tienen hasta 10 años entrenando, eso nos hace seguir aquí, insistiendo», indicó Cárdenas. «Las autoridades deben centrarse en buscar soluciones. Puede ser a través de la autogestión, para que no siga el deterioro», subrayó con la preocupación fija en su rostro.


Una carrera dorada

Para muchos patinadores, Edicsa Parra es un ejemplo a seguir. Su nombre es historia deportiva y fue escogido para bautizar la pista sobre la que se han levantado muchos talentos. «Ya ni el letrero con mi nombre está, se lo llevaron y no volvieron a traerlo», soltó con un dejo de tristeza.

«Todo lo han acabado. Esto era motivador e inspirador. Ahora los atletas muestran mucha apatía, pues ya no se les colabora como antes», resaltó quien, con 37 años y con 12 medallas de oro en una competencia nacional, comparte sus conocimientos y años de experiencia con los más pequeños de los clubes.

Dreisy Hernández, patinadora (Foto/Jonathan Maldonado).

Dreisy Hernández, de 18 años, no ha contado con las mismas oportunidades de Parra; sin embargo, no ha parado en un deporte que, pese a las dificultades, le ha otorgado grandes satisfacciones a su corta edad.

«Para mí es el mejor deporte. No he practicado otro. He ido a dos Mundiales: el de China-2016 y el de España-2019. Fueron dos momentos que disfruté al máximo, y en donde demostré los años de entrenamiento y de sacrificio», expresó. «Esta es como mi segunda casa y me duele verla así, deteriorada. A veces uno se desmotiva, pero hay que seguir, toca luchar», dijo a modo de colofón.