Malestar en San Antonio por constantes y prolongados cortes de electricidad – Frontera Plus

Malestar en San Antonio por constantes y prolongados cortes de electricidad

Los ciudadanos de la frontera se acuestan sin electricidad y se levantan sin el servicio
Jonathan Maldonado

Los prolongados y frecuentes cortes de electricidad se intensifican en la frontera y, en especial, en San Antonio del Táchira, donde una veintena de barrios están padeciendo el calvario de hasta tres suspensiones del servicio al día.
El  malestar de la ciudadanía se palpó con cada mensaje que enviaban a la radio este viernes. En Rumberísima 923, el periodista Danny Pérez leyó cada una de las quejas manifestadas por los habitantes de los sectores afectados.
Igual pasó en la Romántica 98.7, donde el locutor Juan Duarte también recibió una cadena de inquietudes por los frecuentes cortes. Ambos programas sirvieron de catarsis para una población que no pudo conciliar el sueño, pues fueron más las horas sin luz en ese período.
En horas del mediodía del viernes, otro grupo de ciudadanos se apersonó a la emisora Admirable Stereo 106.1. Allí, en compañía del equipo reporteril de La Nación, las personas expresaros sus insatisfacciones por lo que consideran una falta de respeto y burla.
El jueves, dijeron, el fluido eléctrico fue interrumpido a las 12:00 m. y se restableció a las 4:00 p.m. Luego, a las 8:00 p.m. de ese mismo día, se contabilizó la segunda suspensión. que se extendió hasta las 2:00 a.m. «Solo pasaron cuatro horas y el servicio volvió a irse», lamentaron.
Mary Vargas, de 70 años, habitante del barrio Simón Bolívar, instó a las autoridades a dar una respuesta oportuna para que el calvario se alivie.
«Estamos cansados de esta situación. El gobernador, la alcaldesa u otra autoridad deben hacer algo para que no sigamos sufriendo de esta manera», insistió la septuagenaria.
Entretanto, Luis Antonio Urbina, profesor jubilado de 80 años, recordó que son muchas las familias que manejan cocinas eléctricas frente a la escasez de gas. «Son muchas horas sin luz, que dejan de manos cruzadas a las familias al instante de cocinar», puntualizó.
Urbina cree que los cortes no programados se deben a la falta de mantenimiento e inversión en las instalaciones generadoras del fluido de eléctrico. «Han abandonado todo», aclaró.
El concejal del municipio Bolívar, Juan Carlos Urbina, pidió a las autoridades competentes, como es el caso de los encargados de Corpoelec, dar una respuesta en torno al por qué los reiterados cortes y cuáles soluciones se están implementando.
Urbina recordó que las pocas empresas que aún operan en frontera se están viendo gravemente afectadas por el actual escenario con los apagones.
Simón Bolívar, Miranda, Pinto Salinas, Ocumare, La Popa, La Popita, Pueblo Nuevo, Ruiz Pineda, Antonio Ricaurte y el centro de la ciudad son parte de las zonas perjudicadas.
La llamada línea de seguridad, que integra otra docena de barrios en San Antonio y se extiende hasta la zona sur de la jurisdicción, no es víctima de este calvario por el calificativo que tiene.
Ciudadanos que no integran esa línea se sienten discriminados por la falta de equidad al momento de los cortes. Piden a las autoridades ponerse la mano en el corazón y establecer los enlaces oportunos para evitar que el panorama siga repitiéndose.

Afectados los comercios

Los pocos comerciantes que aún abren sus negocios en el centro de la ciudad de San Antonio del Táchira también expresaron su inconformismo por lo que tildan de «un duro golpe» para los que se mantienen activos en frontera.
No conciben cómo, una vez culminados los carnavales, se agudizaron los cortes en la zona, lo que afecta directamente al minúsculo grupo que todavía opera en la ciudad.
«Sacar las plantas eléctricas representa un gran costo frente a lo poco que se vende a diario. No es rentable», aclararon mientras pedían mayor consideración para el sector privado.
Los habitantes del municipio Bolívar no descartan salir esta semana a protestar, de forma pacífica, para exigir que se acaben los cortes tan seguidos y prolongados. «Esto no es vida», argumentaron.