Sigue en “veremos” la reactivación comercial entre Venezuela y Colombia – Frontera Plus

Sigue en “veremos” la reactivación comercial entre Venezuela y Colombia

No hay una fecha que les permita a los comerciantes y aduaneros tener una idea clara de qué pasará en 2022 con la economía formal de frontera


Por Jonathan Maldonado
El sector productivo de la frontera sigue a la espera de la reactivación comercial por los puentes internacionales. Si bien el 2021 fue el año que los empresarios vislumbraban como el de grandes cambios, los escenarios, al final, no dieron las respuestas anheladas por la mayoría de los que integran la vida formal de una economía aún paralizada.
Los intentos del pasado 22 de diciembre terminaron por desinflar los ánimos de muchos. Ese día, las expectativas eran grandes en torno a la posibilidad de que se diera el paso de las primeras dos gandolas de carga pesada, una colombiana y otra venezolana, por el puente internacional Francisco de Paula Santander.
Del lado neogranadino, hacia el sector de El Escobal, no arribaron los funcionarios de la DIAN, lo que obligó a los empresarios a devolver el camión a la zona franca por petición de la Policía de Colombia. Entretanto, en Ureña, un camión de Cristalven llegó a las cercanías del puente, sin obtener respuestas satisfactorias. Tuvo que regresarse a la empresa.

Isabel Teresa Castillo.


Isabel Castillo, presidenta de la Cámara de Comercio de San Antonio del Táchira, no abandona la idea de que pronto se cristalizará la reactivación comercial. “Las expectativas para el 2022 son buenas”, precisó mientras dejaba claro que el año pasado se lograron algunos objetivos, como el restablecimiento del paso peatonal por los tramos formales.
Sin embargo, la economía formal se mantiene estancada en los municipios Bolívar y Pedro María Ureña. Si bien el puente Simón Bolívar ha registrado mayor dinamismo desde el pasado 25 de octubre, cuando se dio la reapertura para los peatones, gran parte de los comercios continúan cerrados y, los que abren, no ven virajes sustentables.
Castillo resaltó que hacia el casco central de la ciudad de San Antonio, la imagen es la misma: desolación total. “Hay un cambio, pero en la avenida Venezuela, por donde pasa la mayoría de ciudadanos que van a cruzar a Colombia por el puente. Allí se observa mayor movimiento, hay más vida”, dijo.
En este sentido, recodó que más del 92 % del sector industrial se encuentra paralizado en la actualidad, mientras que más del 90 % continúa apagado en lo referente al comercio en la frontera.  “Siguen los cortes eléctricos y las fallas con el combustible. Lo que sí se ve es un incremento en la venta clandestina de gasolina”, dijo.
La presidenta de la Cámara de Comercio de la Villa Heroica, como también se le conoce a San Antonio del Táchira, no maneja fechas en torno a una posible reactivación comercial, pero sí se mantiene optimista sobre la posibilidad de que se dé una reapertura total de frontera, donde los venezolanos y colombianos vuelvan a cruzar los puentes, en carro particular o en transporte público.

“Nuestra preocupación es latente”

El presidente de la Asociación de Aduaneros del Táchira (Asoata), Nelson Urueña, asegura que la preocupación sigue latente en un gremio que no ha visto concretado el intercambio comercial entre ambas naciones.  “El 23 de febrero cumplimos tres años totalmente paralizados”, puntualizó.

Nelson Urueña, presidente de la Asociación de Aduaneros del Táchira


Urueña lamentó que la informalidad continúe ganando terreno frente a una economía formal estancada. “Muchos profesionales, egresados del Iufront, se han visto en la obligación de poner un puesto de venta de pasteles o establecer puntos para la vigilancia de carros, pues no hay más nada para hacer”, subrayó.
Otros, resaltó, arman sus maletas para probar suerte en la migración. En los últimos meses se ha visto un incremento en el número de habitantes de frontera que han decidido dejar todo para emprender camino hacia México y arriesgarse por los caminos sinuosos para entrar a Estados Unidos.
“Mientras no exista un verdadero interés, por parte de ambos gobiernos, de darle un beneficio económico a la frontera, no va a pasar nada”, soltó, al tiempo que se pre
guntaba qué tiene Paraguachón que no tenga esta frontera, pues en ese punto el intercambio no se ha paralizado ni en los momentos más duros de la pandemia.
Frente a este panorama, dejó claro que no cuenta con la varita mágica para saber cuál a va a ser el verdadero futuro de los aduaneros, empresarios y demás trabajadores. “Reina el silencio, no se ve voluntad por parte de las autoridades”, acotó quien ya no guarda muchas expectativas en este 2022.
Nelson Urueña conminó a las autoridades de ambas naciones a ser conscientes de las latentes necesidades de una frontera que pide a gritos el rescate de lo formal.

“Reina la pesadez”

Los infructuosos intentos por restablecer el intercambio comercial en frontera han provocado pesadez en gran parte de los aduaneros. Ciro Amaya, representante del gremio, manifestó el dolor que los ha embargado, tras los hechos del pasado 22 de diciembre, cuando Colombia no dio el visto bueno al paso de la gandola por el puente de Ureña.

Ciro Amaya, aduanero.


Amaya señaló que en Venezuela todo estaba dado para que se diera ese intercambio comercial, pero la negativa “por parte del vecino país no lo permitió”.  Aunque al principio veían una luz al final del túnel, la misma se ha alejado del camino y, cada vez, “se hace más tenue”.
Con el retiro de los contenedores de ambos puentes, las posibilidades de una reactivación comercial agarraron fuerza; no obstante, el hecho de que se haya adelantado el restablecimiento del paso peatonal por ambos puentes, hizo que los objetivos tomaran un rumbo distinto al esperado por el sector productivo.
Para Amaya, la reactivación del paso peatonal es positiva y significa un avance que, desde su perspectiva, hubiera tenido mayor impacto si hubiese estado acompañado de la reactivación comercial. “Ese punto, de gran relevancia, seguimos esperándolo y, por los momentos, no hay respuestas oportunas”, aseveró.
Los pronósticos para el sector están difusos. Aún no hay una visión clara de lo que pueda representar el 2022 para la economía formal de frontera, sobre todo por los antecedentes que marcaron los últimos días del 2021.